Publicado bajo Poemas y relatos a las 15:57 por Patrick Tamellini
Hace ya algún tiempo, en una de mis ahora ya no tan habituales salidas ciclistas, mi ruta pasaba siempre por un prado lleno de flores.
Había muchas, de hecho sigue habiéndolas, y una era mas linda que la otra. Las podía encontar con grandes pétalos muy voluptuosas y sugerentes, otras pequeñítas, casi minimalistas pero con un encanto indiscutible, otras espigadas y altas con cierto aire de superioridad pero igual de interesantes. La variedad era increíble.
No obstante, de aquel prado, había una que me llamaba más la atención que ninguna otra. Me podía pasar horas contemplándola. Yo no conseguía entender sus particularidades. Era, era, era… especial, diferente. Con su simple presencia mi espíritu se teñía de una sensación de dicha indescriptible.
Acabé por tomar la bici cada vez mas temprano y regresar mas tarde. Estando allí, absorto, admirándola, las horas se convertían en minutos y estos en segundos. Cuando llegaba a casa, justo al revés. Las noches se hacían eternas y el manto de la desolación lo cubría todo.
En una de esas duemevelas elucubré un plan maestro: iba a ser feliz siempre y para siempre. Con las primeras luces del día cogí los materiales según guión y pedaleé como no lo había hecho nunca. Furiosamente. Casi demencialmente.
Una vez en el prado extraje de mi mochila un pequeño recipiente de barro hermosísimanente decorado, una bolsa con tierra de la mejor calidad y algo de abono para enriquecerla aún mas. Con extremo cuidado corté la flor y la deposité en su nueva morada. Recogí los trastos y regresé a casa a la misma cadencia feroz de la ida.
Extenuado y exitado a partes iguales, coloqué la maceta en un rinconcito soleado y a la vez fresco, fuera del alcance del viento, donde además se disfrutaba de una preciosa vista al mar. Allí estaba mi flor aún mas hermosa que el primer día que la vi.
Mi plan fructificaba. No habría mas noches de insomnio e insastisfacción.
Poco a poco las emociones del día fueron cobrando su peaje en mi cuerpo. Mis párpados, aún a pesar de mi lucha titánica, se iban cerrando. Entre cabezada y cabezada la podía ver. Me sentía feliz. Feliz como nunca lo había sido. Finalmente, el sueño me venció.
Cuando los primeros rayos de sol inundaban mi habitaciónl, abrí lentamente mis ojos. Como una oleada, los acontecimientos del día anterior se agolparon en mi mente. Sonreí y me incorporé para dar rienda suelta a mi felicidad. Miré hacia el pequeño altar pero no podía verla. ¡No estaba!. Sobresaltado, mi corazón tomó un ritmo loco, endiablado. Dando un brinco me acerqué a la maceta y pude contemplar cuan loco había sido mi plan. Allí estaba la mas hermosa de las flores completamente marchita.
Publicado bajo Poemas y relatos a las 19:15 por Patrick Tamellini
Por increíble que parezca, ayer, paseando por la playa, ensimismado en mis tonterías cotidianas pateé un objeto oxidado y de aspecto ruinoso. En principio asumí que era una de la muchas latas abandonadas que aderezan nuestras playas.
Nada mas lejos de la realidad. Esta lata no era una lata vulgar. No era una lata corriente. Definitivamente no era una lata cualquiera.
Ante mi impacto, con un leve suspiro y una ínfima nube de vapor, emergió de su interior un genio menudo y desaliñado. Su barba, recortada a cuchillo. Sus sencillas ropas a buen seguro vivieron tiempos mejores. Del turbante deshilachado ya no quedaban mas que unas pocas hebras. Empero tenía un brillo especial en sus ojos que le hacían parecer realmente majestuoso y altivo. Por un momento llegué a temerme lo peor
No obstante, con unos extraños gestos, se limitó a hacerme saber que me estaba muy agradecido por su liberación pero que era tan pobre tan pobre que sólo era capaz de conceder un único deseo. Un deseo de corto alcance que unicamente podía ser de mi propiedad. No lo podía traspasar ni compartir.
Con cierta excitación empecé a pensar en las cosas que pediría un simple mortal: un coche, un apartamento, la paz mundial, gloria a todos los hombres y mujeres del planeta, un trabajo… Lamentablemente, o eran deseos banales o no cumplían con el requisito. Angustiado, mi corazón empezó a palpitar cada vez más rápido y una terrible sequedad invadía mi garganta tornándose en un círculo vicioso que impedía cualquier decisión.
Para relajar mi estado casi febril comencé a focalizar mi mente en tí, implorando que me trajeras la tranquiliad de espíritu adecuada para pedir el deseo correcto. Poco a poco el equilibrio se fue apoderando nuevamente de todo mi ser y volví a ser yo el que gobernaba mis sentidos.
Tras un largo periodo de reflexión llegué a mi deseo único y verdadero: quería ser tú.
Así, podría aliviarte de una vez por todas de tus dudas y preocupaciones. Llevaría por ti esa pesada carga que te invade. Paliaría cualquier atisbo de aflicción. Todo ello sería mío y sólo mío. Como premio tu enorme alegría de vivir sería la mía. Tu ánimo y espíritu fuerte me convertirían en un gigante. Simplemente, al instante, sería mejor persona.
Publicado bajo Deporte, Personal a las 04:05 por Patrick Tamellini
Pedro y yo. Por una vez estamos de acuerdo en deportes.
… and we love you (*).
Hacía tiempo que no tenía un fin de semana tan bonito como este último a varios niveles. Han sido muchas pequeñas cosas que suman grandes emociones. No tengo ni idea por donde voy navegando pero estimo que mi rumbo es el correcto de cara a los diferentes destinos. Pero… ¿quién sabe?.
En el espectro del dominio público la guinda la han puesto mis queridos New Orleans Saints de los cuales ya os he hablado en alguna ocasión que otra.
Este domingo nos hemos hecho acreedores del trofeo Vince Lombardi al ganar la Superbowl XLIV (cuarenta y cuatro en castellano). Y ya era hora alguna alegría para estas gentes que aún siguen sufriendo el Katrina varios años después.
Os dejo, una vez mas, con el himno oficioso de los Saints, “When the Saints goes marchin’ in” (escuchar en Goear).
(*) We love our fans: “Amamos a nuestros seguidores” es el lema de los Saints. Un equipo perdedor con mas de 40 años de historia que siente apego por su ciudad, Nueva Orleans, su estado, el de la Lousiana y sus gentes. Y éstas los apoyan incondicionalmente.
Publicado bajo Música, Viajes a las 22:53 por Patrick Tamellini
A veces uno se encuentra las cosas mas insospechadas haciendo limpieza.
En este caso estaba limpiando mi cámara de fotos. Es decir, estaba limpiando la tarjeta de memoria de mi cámara de fotos y me encontré con este video que no tenía ni idea que existía. Eso me pasa por dejarle a cualquier colega mis pertenencias.
El video es de una Jam Session en el Pizza Express Jazz Club del Soho londinense. Os lo juro, el sitio se llama así. Es bueno, bonito y barato: te sirves en la barra y para comer, en vez de salmón, caviar y demás zarandajas como en otros sitios caros-carísimos te puedes pedir una pizza! Por 5 pounds pudimos disfrutar de 4 horas de música hecha por aficionados pero de un nivel altísimo.
Publicado bajo Deporte, Homenajes a las 21:16 por Patrick Tamellini
Ford Sierra, Sainz-Moya, en 1994
Mira que admiro a Carlos Sainz. Junto con Ángel Nieto el mas grande deportista del motor que ha dado España.
Hoy ha vuelto a hacer historia hispana. Ha ganado el Dakarcomo_se_llame en la categoría de coches.
Simplemente no tengo palabras para expresar lo contento que estoy por que se haga justicia. Se lo merece ¡y punto pelota!
Tampoco tengo ninguna batallita que contar salvo que la foto esa que veis me la hice hace 15 16 años, hay que ver como pasa el tiempo, cuando a Carlos le llamaban Matador (mierda KK de sobrenombre) y ganaba los rallys de dos en dos y era Bicampeón del Mundo.
En cualquier caso aquí queda esta anotación blogeriana para futuras referencias.
Publicado bajo Personal a las 16:45 por Patrick Tamellini
Después de unos 10 días de lluvia hoy ha salido el sol y me he planteado dar una vuelta en bici.
Por un lado la cabeza me decía “Illo, tu tas bobo. Los caminos estarán embarrados y ya sabes como sufrís tu y el material con el barro. No vale la pena. Al final tienes mas problemas que otra cosa.“.
Por otra parte, el corazón me alentaba “No importa. Aunque el camino sea duro y tortuoso con muchos obstáculos el viaje vale la pena. Siempre vale la pena. Si no lo inicias nunca sabrás a donde llegarás ni lo que te encontrarás”.
Creo que hay viajes que siempre deben iniciarse. Y este es uno de ellos.
Publicado bajo Amistad, Personal a las 22:54 por Patrick Tamellini
Por si hay algún despistado por ahí estamos en Navidad y, por tanto, los seres humanos cristianos o no, creyentes o no, antitaurinos o no, hijos de su madre o no, nos dedicamos a intercambiarnos símbolos de amistad y amor.
Hoy me ha llegado un sobre abultado con una cosa muy chula dentro de parte de mi querido profesor de Mates en la UOC y físico de pro, Albert.
Albert es realmente un apasionado de su profesión: ser profesor. Es el buen pastor que cuida y mima a su rebaño. Aunque esté de viaje en el lugar mas recóndito del planeta siempre encuentra un cybercafé donde contestar las preguntas del foro. Escribe sus propios temarios. Y si eso no es suficiente siempre anda indagando como mejorar la metodología de la enseñanza a distancia.
Bueno, al grano.
El caso es que el famoso sobre contenía una Baldufa Invertida, que en castellano significa una peonza invertida. Albert la considera como una metáfora de la vida. A pesar de que la irregular distribución de masas haga que la peonza tenga tendencia a volcar, cuando le damos el impulso necesario, la resistencia que va encontrando en sus giros hace que se ponga en pie. No obstante, una vez en pie, y si pierde momento, comienza a deambular con pasos indecisos.